Psicología

El amor incondicional.

El amor incondicional

EL AMOR INCONDICONAL

Desde el mismo momento de la concepción comenzamos a amar a nuestros hijos; pero nada parecido a esa explosión de amor que surge con el nacimiento. Pero pronto comienzan a imponerse condiciones . Nuestro estado emocional comienza a ligarse a la evolución del pequeño. Estudiamos las tablas del desarrollo y vamos comprobando si cumple o no cada uno de los hitos propios de cada edad. Cuando no es así, comienza a surgir la frustración, ansiedad y muchas veces incluso la vergüenza. Tu hijo todavía con chupete?, pero todavía no dice ninguna palabra?. Pero qué me dices, todavía usa pañal?. Cada comentario “inocente “ de las amigas supone la misma sensación que una bofetada. Y esos padres se van para casa encogidos, agobiados, angustiados. Lo peor es que al día siguiente tienen consulta con el pediatra y una vez más nuestro hijo está por debajo del percentil 5; es más, el pediatra nos lo ha querido ilustrar mejor y prolonga la curva por debajo del gráfico. Lectura: “nuestro hijo está que se sale”…de la gráfica… por la parte de abajo. Pero con el consuelo de que está sano.

Y al día siguiente otra vez más de lo mismo, que digo yo que se debería estudiar “el acoso al recién nacido”. Los padres se vuelven sobreprotectores en algunos casos y en otros se alinean con los críticos y comienzan a hacer comparaciones con los hijos del vecino.

Van a la guardería municipal desde los 6 meses y allí también le han dicho que están preocupados porque su niño lleva un retraso considerable respecto de los demás: anda con dificultad, se cae muchas veces y no dice ninguna palabra y menos “palabrotas”, como fulanito. Ese si que es simpático.

Y llega la atapa de educación infantil en el colegio. “El niño que no habla”, que no repasa los puntitos sin salirse, que pinta los árboles de rojo y el sol de verde; que pinta el pez de azul y todo a su alrededor del mismo color, cuando solo le dijeron que pintara el pez. Pero es que él no quiere que el pez se muera.

Y llega la temida hora de tutoría con el profesor, que es Pedagogo. Los padres van tranquilos satisfechos de la suerte que han tenido con el profe este año, que es Pedagogo.

Con 4 años y miren sus fichas… así no conseguirá los objetivos de educación infantil.

Los padres tienen el consuelo de que ven a su hijo en casa como lee y escribe correctamente desde los 4 años, como construye puzles de mil piezas y como ama la lectura.

Y llega la primaria… y más condiciones . Y la secundaria. Y el bachillerato…

Pero estos padres han aprendido a amar a su hijo de forma incondicional. Y ahora que le toca gobernar el barco de su vida, han sabido retirarse, como se retira el océano para dejar ver la playa y observan desde la distancia haciéndole saber que es libre para crecer como persona, para tomar el camino que considere más oportuno y que aunque se equivoque, sus padres le seguirán amando de forma incondicional.

 

José Fernández López- Psicopedagogo.